Los Marijeses de Gernika, tradición vasca en Navidad

La práctica de los Marijeses de Gernika, Marijesiak en euskera, es una tradición vasca que consiste en entonar versos en euskera durante las nueve noches anteriores a la Nochebuena, es decir, del 16 al 24 de diciembre.

En el pasado esta expresión popular estaba extendida en diferentes municipios de Bizkaia como Arratia y Zeberio, en toda la comarca de Busturia, en la zona de Markina y en los valles de Lea-Artibai. También durante la Guerra Civil, el grupo de danzas Elai Alai escenificó los Marijeses por los escenarios franceses durante el exilio. Pero hoy en día los Marijeses se celebran en Gernika.

Los Marijeses de Gernika

Los Marijeses de Gernika

Los Marijeses de Gernika

En tiempos pasados, el grupo estaba formado sólo por varones. Desde finales de 1960 las mujeres se han incorporado a la formación. El término Marijeses es una contracción de los nombres bíblicos de María y Jesús.

Los participantes comienzan la ronda a las cuatro de la madrugada desde la parte posterior de la iglesia parroquial de Andra Mari. Realizan un recorrido durante hora y media por las calles de la villa foral, con las paradas correspondientes en las puertas principales de las iglesias y capillas que tienen la imagen del Santo Cristo, como Santa Klara, Josefinas, Residencia Calzada, la iglesia de San Francisco, La Merced y la Ikastola San Fidel.

Antiguamente, la ronda se limitaba al casco antiguo de la villa y el recorrido era siempre el mismo. Actualmente, sin embargo, el grupo cambia el itinerario para poder llegar a otras zonas del municipio y alcanzar a la mayor parte del vecindario.

Las canciones

Las canciones relatan la historia sagrada, mediante 44 versos. Éstos comienzan con Adán y Eva y concluyen con la anunciación de la Virgen, el nacimiento de Jesús y la llegada de los tres Reyes Magos.

El solista del grupo se adelanta y, arrodillado, lanza los primeros versos. El coro de voces le responde, sin acompañamiento instrumental. Poniéndose todos de pie comienzan a caminar. Los solistas varían de unos días a otros y, también, en el tiempo.

Al principio, la persona que va delante, canta dos versos de la copla. Seguidamente, los cantores y cantoras del grupo le responden con los dos versos siguientes de la copla. Éste es el ejemplo de la estrofa inicial:

Abendu santu honetan/ Kristoren jaiotzean,/ kontentuaren handiz/ guztiok poz gaitean. Maria, Jose, Jesus, Maria. (En esta santa Navidad/ en que ha tenido lugar el nacimiento de Cristo/ con gran alborozo/ alegrémonos todos. María, José, Jesús, María).

En las primeras cuatro noches y con una melodía concreta se cantan las coplas que tratan de las imágenes de la Creación y de la Sagrada Familia. Se basan, para ello, en el lema “María José; Jesús, María”, el lema que da nombre a los Marijeses.

En las siguientes cinco noches se cantan versos referidos a la imagen de Jesús, utilizando una nueva melodía y el lema “Adoratzen zaitugu, Jesukristo”.

El día de Navidad

El último día, en la mañana del 24 de diciembre, se cantan los versos que indican el nacimiento de Jesús. Para ello utilizan el lema “Bart Belenen jaio da Jesus Nazareten” en tres rondas seguidas.

A las siete de la mañana el grupo se introduce en la iglesia. Es entonces cuando comienza a hacer la segunda ronda. Antiguamente, cuando los Marijeses entraban en la iglesia se sentaban en los bancos de luto, es decir, en los bancos delanteros.

Posteriormente, en la última ronda de las diez de la mañana, continúan por el pueblo en cuestación. Con la ayuda del grupo de txistularis que les precede unos cien metros por delante, recogen los donativos que les ofrece la gente y que destinan a un fin benéfico o social.

Una vez terminada la ronda, el grupo de txistularis y de Marijeses, tal como marca la tradición, va de txikiteo por los bares de la zona.

Origen y versos recitados

Algunos versos que actualmente son recitados por Marijeses se han encontrado en un documento del siglo XVII, probablemente la referencia más antigua existente sobre ellos.

Gabonak dira eta es la canción propia de Gernika. Nazaretako tenplu santuan ha sido compuesta a partir de diversos fragmentos recogidos en la tradición de Markina y de Zeberio.

El investigador y musicólogo de Gernika José Antonio Arana Martija comentó en la revista “Dantzariak” de febrero de 1979 que los Marijeses pueden encasillarse en tres géneros:

  • el villancico
  • el romance
  • el teatro religioso

Es muy probable que puedan participar de varios de ellos o de los tres, recibiendo influencias de todos (1).

Los villancicos vascos

Los villancicos vascos nacen en el siglo XVII. “Noelak” son los que publicó Joannes Etxeberri en 1630. Y aunque los Marijeses tienen una gran amplitud cronológica, que va desde la Creación hasta el Nacimiento, hay coincidencias estilísticas. Tanto éstos como los villancicos tienen un idioma arcaico, de sintaxis suelta, con oraciones yuxtapuestas, es decir, un idioma popular en parecido grado de desarrollo.

También es evidente la influencia del romance castellano en la poesía popular vasca. Parece que los Marijeses son una muestra de la asimilación de la métrica castellana del romance.

Y, por último, los Marijeses podrían tener su origen en celebraciones teatrales con tema navideño. El teatro religioso fue un fenómeno literario común a toda Europa desde finales del siglo XIV a finales del siglo XVI:

“Las representaciones actuales parecen guardar el sentido de aquellas celebraciones, ya que la persona que hace de solista y el resto del grupo va siempre a cierta distancia. En esta representación hay un poema o verso que siempre se recita arrodillado delante de todas las iglesias. El verso que se repite durante las nueve noches puede ser recitado con tres músicas distintas, como si de tres actos teatrales distintos se tratarán. Los versos finales corresponden a unos versos que aparecen recogidos en una obra teatral del siglo XVIII” (2).

 

Notas

  1. Arana Martija, José Antonio, Dantzariak, Euskal Dantzarien Biltzarra, Bilbao, 1979.
  2. Arana Martija, José Antonio, Canciones de Navidad, Colección Temas Vizcaínos, número 84, 1981.

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