Juan Crisóstomo de Arriaga, el Mozart vasco

En enero del siglo XIX nació y murió el músico bilbaíno, violinista y compositor Juan Crisóstomo de Arriaga, llamado el Mozart español y, posteriormente, Mozart vasco.

XIX. mendean urtarrilean Juan Crisóstomo de Arriaga, Bilboko musikaria, bibolinjolea eta konpositorea jaio eta hil zen gaztea zenean, Espainiako Mozart ezagutua zena eta, geroxeago, Euskal Mozart deitutakoa.

In the XIX century, in January, in Bilbao was born and died Juan Crisóstomo de Arriaga who was musician, violinist and composer and was called the Spanish Mozart and, later, the Basque Mozart.

Juan Crisóstomo de Arriaga

El 27 de enero de 1806, el día en que se cumplían los cincuenta años del nacimiento de Mozart en Salzsburgo, nació en Bilbao Juan Crisóstomo de Arriaga y Balzola. En el número 51 de la calle Somera, actual n°12, hoy en día puede verse una placa conmemorativa.

Fue apodado el Mozart español y, después, el Mozart vasco debido a ciertas semejanzas con el genial músico de Salzburgo. Ambos tocaban el violín con tres años y presentaban grandes dotes musicales desde niños. Además, habían compuesto su primera ópera antes de los trece y los dos murieron prematuramente.

En Bilbao

Su padre, Juan Simón de Arriaga, que había sido organista en la iglesia de Berriatua (Bizkaia), le enseñó los fundamentos de la música. Juan Crisóstomo fue alumno de violín de Faustino Sanz, renombrado violinista. A los once años, el joven ya componía y representaba obras en las sociedades musicales de Bilbao, en las que comenzó a ser reconocido y admirado. Compuso obras sinfónicas, obras vocales y obras religiosas. Su primera creación fue  Nada y Mucho (1817), una composición para trompa, cuerda, guitarra y piano.

Los Tres Cuartetos, dedicados a su padre, fue la única obra que Arriaga vio publicada en vida, en 1824. El compositor belga Francois-Joseph Fétis expresaba:

“no existe nada más original, más elegante ni escrito con más pureza que esos cuartetos, no tan conocidos ni tan estimados como debieran serlo”.

Aunque cada vez que eran interpretados al violín por el mismo compositor recibían la admiración espontánea y unánime del auditorio.

De su ópera Los esclavos felices se conservan cinco números, siendo el más conocido  la Obertura. Fue revisada bajo el nuevo título de Obertura Pastourelle y se editó en 1951 en Bilbao. Junto con las dos que acabamos de mencionar, la Sinfonía en Re para Gran Orquesta (1825-1825) constituye el repertorio del compositor más interpretado actualmente.

Su traslado a París

En 1821 Arriaga se trasladó a París para mejorar su formación como compositor. Allí estudió violín con Pierre Baillot, armonía con Francois-Joseph Fétis y contrapunto con Luigi Cherubini. Sus profesores enseguida quedaron impresionados por su talento para la composición y su gran creatividad. Su fuga a ocho voces escrita sobre las palabras del Credo “Et vitam venture” fue considerada por Cherubini como una obra maestra. En 1824 fue nombrado profesor “repetidor” de Fétis. Comenzó a impartir las disciplinas de las que sólo dos años antes era alumno, y a ser enormemente valorado.

Arriaga murió en París el 16 de enero de 1826, diez días antes de su vigésimo cumpleaños. La consecuencia, una dolencia pulmonar. El motivo, el enorme cansancio que sufría debido al trabajo de profesor en el conservatorio y a su intensa actividad como compositor y como violinista. Fue enterrado en una fosa común en el Cimetière du Nord en Montmartre. Desde 1977 se puede ver una placa conmemorativa del 150º aniversario de la muerte del compositor en el número 314 de la rue Saint-Honoré, en la capital francesa.

Juan Crisóstomo de Arriaga

Juan Crisóstomo de Arriaga

El Mozart vasco

Debido a la prematura e inesperada muerte del autor, su obra permaneció desconocida hasta mediados del siglo XIX. En 1869, una reimpresión de la segunda edición de la Biographie universelle des musiciens et bibliographie genérale de la musique de Fétis, fue a parar a manos de Emiliano de Arriaga y Ribero (1844-1919) sobrino-nieto del autor. La obra incluía muy buenas valoraciones de la música de Arriaga, por lo que Emiliano se esforzó en recuperar su música y difundirla. También sugirió el apelativo de el Mozart español para su tío-abuelo.

Con el tiempo el compositor se convirtió en un símbolo del naciente movimiento nacionalista vasco. Se cambió el apelativo de Mozart español a Mozart vasco. En una obra de 1951, el musicólogo y compositor Padre Donostia afirmaba que el también musicólogo Rafael Mitjana llamaba a Arriaga el Mozart vasco.

Su legado

Años después Emiliano decidió traspasar a su hijo José de Arriaga e Igartua todo el legado y los derechos de la música de Juan Crisóstomo. Posteriormente, éste los cedió al Ayuntamiento de Bilbao en 1956, a raíz del 150 aniversario del nacimiento del autor. En la actualidad, la Fundación Vizcaína Aguirre tiene publicada la obra íntegra de Juan Crisóstomo de Arriaga. Incluye todas las particellas y partituras en grafía actual distribuidas en tres volúmenes y de libre acceso on-line desde la página web de la fundación.

En 1989 el Programa de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, en Reno (EEUU), publicó la única biografía de Arriaga en inglés. Cuenta con apéndice y bibliografía de obras. Fue escrita por Barbara Rose. Su título, Arriaga, the Forgotten Genius: The Short Life of a Basque Composer (Arriaga, el Genio Olvidado: La Corta Vida de un Compositor Vasco). También en conmemoración del 200 aniversario del nacimiento de Arriaga, en 2006, la revista musical Scherzo publicó una serie de artículos sobre el compositor con bibliografías actualizadas. Desde 1890 uno de los edificios más notables de Bilbao lleva el nombre del músico, el Teatro Arriaga, así como el Conservatorio de Música de la ciudad.

El monumento de su centenario

En 1905 se planteó la idea de realizar un concurso entre escultores para erigir una estatua a Arriaga. La intención era inaugurarla en 1906, con motivo del centenario del ilustre compositor. Se consideró el concurso como una iniciativa altamente honrosa para Bilbao y para las Bellas Artes. La elección recayó sobre el escultor Francisco Durrio de Madrón.

El acontecimiento fue muy celebrado en la ciudad. El acto de la colocación de la primera piedra del monumento a Arriaga se realizó en el Campo Volantín. La Banda Municipal y un coro de 500 niños y niñas cantaron la obra de Mozart titulada Las bodas de Fígaro. El sitio en que se debía hacer el monumento aparecía rodeado de gallardetes y la piedra estaba sostenida por un trípode.

Después, el recién elegido alcalde de Bilbao, Gregorio Balparda, pronunció un discurso dedicando brillantes párrafos a la memoria de Arriaga. Los invitados al acto de la colocación de la piedra firmaron un acta. Ésta fue introducida junto con varias monedas y periódicos de Bilbao dentro de un canuto metido en un hueco de la piedra. El alcalde echó la primera paletilla de yeso, sirviéndose de una paletilla de plata.

En el Teatro Arriaga se celebró una función de gala con la participación de varios orfeones. En los salones de la Sociedad Filarmónica se ejecutaron dos cuartetos de Arriaga que fueron muy aplaudidos.

Por diferentes avatares durante la realización del monumento, el mismo tuvo que ser terminado por el escultor Valentín Dueñas. Hasta 1933 no pudo ser inaugurado. El entonces alcalde Ernesto Ercoreca condujo el acto en la pérgola del Parque de Doña Casilda en Bilbao.

Hoy en día el monumento en honor al músico se ubica en el mismo parque junto al Museo de Bellas Artes.

monumento a Arriaga

monumento a Arriaga

Conclusión

Juan Crisóstomo de Arriaga fue un compositor conocido y valorado en su época. Su prematura muerte hizo que su obra no influyera en los músicos posteriores. Sin embargo es apreciable la valoración altamente positiva que a lo largo del siglo XX han realizado sobre la misma los críticos e historiadores musicales.

En 1906 en la revista Euskal Erria le recordaban como:

“un malogrado artista, arrebatado al arte y a la patria cuando apenas había comenzado a dar indicios de lo mucho que debía producir”.

Y afirmaban que:

“el mundo musical se vio privado del porvenir de un hombre destinado a contribuir poderosamente al adelanto de su arte”.

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