El puerto viejo y pesquero de Algorta

El puerto viejo y pesquero de Algorta es una muestra de arquitectura popular vasca donde sus bellas casas transmiten reposo y bienestar al viajero.

Durante los años 30 del pasado siglo se notó en el mundo entero una vuelta completa al estudio de los viejos moldes de la arquitectura popular. El interés de este estudio radicaba principalmente en el espiritualismo que encarnaban las ingenuas manifestaciones de los artistas populares. Al estar libres de los prejuicios y ataduras que el academicismo implicaba, estos artistas mostraron sin tapujos sus inquietudes individuales. No se dieron cuenta que estas inquietudes individuales eran las mismas que las de sus propios pueblos.

Puerto viejo y pesquero de Algorta

Puerto viejo y pesquero de Algorta

Algo parecido ocurrió en la arquitectura. Diversas construcciones y sobre todo las viviendas, aunque fueran estrictamente funcionales, se acomodaron en su disposición a la vida individual y social de los hombres que formaban el pueblo o región.

En esta época, coincidente con la Segunda República, el pueblo vasco comenzaba a estar muy preocupado en su reconstrucción nacional. Dentro de todos sus campos, el estudio de su arquitectura popular fue el que le había de reportar innumerables beneficios.

Henri Godbarge

De la arquitectura popular vasca escribió con acierto el notable pintor y arquitecto francés Henri Godbarge. Sus palabras hablaban con elocuencia y autoridad:

Las manifestaciones del arte vasco conservan una gran unidad étnica y muestran a un pequeño pueblo, libre e independiente en sus manifestaciones, viviendo a su manera, aislado, conservando sus tradiciones familiares, venerando la memoria de sus antepasados y legándolos a sus descendientes, respetando sus costumbres, sus leyes, sus casas, sus tumbas, su arte, mientras a su alrededor, todo evoluciona, todo se transforma. He aquí un raro ejemplo de respeto y piedad a su nacionalidad, que fuerza a ser respetado y que merece el homenaje de los espíritus delicados y de los curiosos apasionados del juego sagrado del conservadurismo artístico.

Puerto pesquero de Algorta

Puerto pesquero de Algorta

Benito de Areso

Benito de Areso, padre del alcalde de Bilbao Ibon Areso, fue un arquitecto formado en los principios de la arquitectura moderna. Sus proyectos profesionales se verían truncados por el estallido de la Guerra Civil española en 1936. Perteneció a la consejería de Justicia y Cultura en el primer Gobierno vasco. Tras la pérdida de Bilbao en junio de 1937, fue nombrado comandante del séptimo batallón de zapadores minadores “Gogorki”. Murió en 1954, con 48 años, después de sufrir prisión y represión política.

Se puede considerar a Areso un estudioso de la arquitectura popular vasca de los años 30. Con preferencias por el caserío, el arquitecto destacaba también entre sus investigaciones y valores a los pueblos pesqueros:

Son una maravilla en los que se entremezclan las notas fuertes de color en una armonía sugestionadora, con los juegos maravillosos de las masas y volúmenes, apretujándose unas contra otras pretendiendo ganar la altura, ciñéndose al mismo tiempo a la topografía accidentada del litoral, más acentuada si cabe en esta parte del Pirineo, en la que las montañas pretenden arrojarse al mar.

 

Los puertos pesqueros vascos

Areso era un continuador de Godbarge en cuanto al análisis de los puertos pesqueros. Para el arquitecto francés los pueblos del litoral de Gipuzkoa presentaban calles enteras dignas del lápiz magistral de Gustavo Doré o de la pluma fantasiosa de Albert Robida. Como una mezcla del pintoresquismo medieval, de preciosismos renacentistas y de fantasías islámicas. Pasajes, Hondarribia, incluso Hernani y otros pueblos que los turistas y artistas desconocían por estar descartadas de los viajes internacionales. Pequeñas ciudades que habían conocido horas de riqueza y de prosperidad y en donde los propietarios y constructores rivalizaban en ingeniosidad y trabajos fantásticos.

Sostenía Areso que en estos años, gracias a muchos pintores vascos y extranjeros, despertó el amor por los puertos pesqueros. Lekeitio, Ondarroa, Elantxobe o Getaria fueron los protagonistas de sus lienzos.

Pero existían lugares muy cerca del antiguo Bilbao industrial donde admirar cosas bellas. Según Areso, pasaban desapercibidas para los degustadores de arte. Algorta y Las Arenas eran espléndidos barrios residenciales muy conocidos por propios y extraños. El arquitecto se preguntaba quién no había discurrido por sus espléndidas avenidas admirando las soberbias mansiones señoriales muestra del poderío económico de los capitalistas vizcaínos.

Casa típica del puerto pesquero de Algorta

Casa típica del puerto pesquero de Algorta

El puerto viejo y pesquero de Algorta

Pero también se preguntaba Areso por los pocos que llegaban al barrio pesquero, donde las cosas bellas hablaban al espíritu selecto.

Las calles de pendientes retorcidas y estrechas daban al puerto un gran pintoresquismo. Sus abundantes escalinatas pavimentadas con hermosas losas convenían debido a las condiciones atmosféricas de la localidad. Una plaza colocada casi en su centro y decorada con algunos plátanos parecía invitar al reposo del viajero:

En aquella plazuela no sólo reposan los cuerpos, sino es el propio espíritu, el que encuentra aún sin quererlo una gran sensación de bienestar.

El arquitecto describía también la casa que tenía un gran pórtico. Desconocía que la misma había sido el ayuntamiento de Getxo en el pasado. Aunque daba por hecho que el pórtico tuvo su utilidad cuando el tiempo no permitía el arreglo de los aperos de pesca en el exterior.

Casa con pórtico en el puerto pesquero de Algorta

Casa con pórtico en el puerto pesquero de Algorta

Pero para los años 30 del pasado siglo el puerto viejo y pesquero de Algorta, el de San Nicolás de Bari, ya había perdido su función. Eran muy pocos los pescadores que lo habitaban y con ello perdía mucho de su ambiente tradicional.

Notas

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