El presidente Aguirre y la pérdida de Bilbao

La pérdida de Bilbao fue un acto con consecuencias indeseadas para el presidente Aguirre y para la causa de la República española.

La suerte de Bilbao

A las 14 horas del domingo 13 de junio de 1937 las tropas franquistas tomaban las alturas de Santa Marina al este de Bilbao. Solamente un día antes habían roto el sistema defensivo de Bilbao, conocido como Cinturón de Hierro, en su tramo más débil y peor fortificado. Si lograban presionar en la línea de defensa republicana vasca de Santo Domingo-Artxanda-Enekuri, la suerte de la capital bizkaina estaba echada. Pero su rápido avance en cuña no ejercía la suficiente presión sobre su flanco derecho. Este flanco estaba defendido por la 5ª División vasca al mando de Pablo Beldarrain.

Una idea surgió entonces de la mente del jefe de esta división. Dos de sus brigadas podían atacar la retaguardia de los franquistas desde sus posiciones en el monte Unbe. En un movimiento de flanqueo, una avanzaría hacia el monte Lauro para interceptar el puerto de Artebakarra siguiendo la línea de defensa del Cinturón de Hierro. La otra avanzaría hacia la localidad de Derio permitiendo que otras brigadas vascas recuperaran Santa Marina.

El plan de Pablo Beldarrain

La mañana del 14 de junio Beldarrain expuso su plan en Bilbao al jefe del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, general Gámir Ulibarri. Le sugirió que se debía atacar esa misma noche, porque si no el enemigo continuaría con su avance al día siguiente. El general rechazó el plan aduciendo la carencia de hombres y de material, sobre todo de aviones. Beldarrain fue llamado por el presidente Aguirre, el cual que se había interesado por el plan. Aguirre le dijo que el mando del ejército ya no era cosa suya y que daba por bueno el criterio de Gámir, al que se debía obedecer por estimar fundamental la unidad de dirección (1).

Pero Beldarrain no pudo resistir la tentación de hacer una pequeña demostración. Sin pérdida de tiempo, preparó un golpe de mano sobre las posiciones enemigas. La acción fue realizada en la noche del 14 de junio por el batallón UGT nº 7 Asturias (2) de la VIII Brigada vasca. El batallón obligó al enemigo a abandonar el monte Lauro y retirarse hasta sus posiciones en Artebakarra, cundiendo la alarma en todo el sector. Quedó también en manos republicanas un centenar de prisioneros de un batallón del Regimiento de Infantería Zamora nº 8. Era el mayor grupo de prisioneros desde que comenzara la ofensiva franquista el 31 de marzo de 1937. Pero este ataque no tuvo más consecuencias.

La operación de flanqueo

Beldarrain no avanzó con sus tropas hasta la carretera de Artebakarra. Y tampoco logró su objetivo de provocar el retraso necesario en el avance enemigo. El 15 de junio éste emprendía la operación contra la línea Santo Domingo-Artxanda-Enekuri y su maniobra envolvente de Bilbao. La ciudad caería en poder de los franquistas cuatro días más tarde, el 19 de junio de 1937.

Proyecto de golpe de mano de Beldarrain

Proyecto de golpe de mano de Beldarrain

La operación del amago de flanqueo fue expuesta por Beldarrain en su Historia crítica de la guerra en Euskadi (1936-37). Años antes ya había quedado recogida en El Informe del Presidente al Gobierno de la República. Este informe fue realizado por el Gobierno provisional de Euzkadi a finales de 1938 a petición del Gobierno de la República. Desde hacía un año este gobierno estaba llevando a cabo una profunda investigación sobre las causas que motivaron la pérdida de todo el Frente Norte republicano. La operación de Beldarrain concluía dentro del informe con la siguiente opinión del presidente Aguirre:

“Es uno de los episodios de la guerra que no puedo olvidar. ¿La operación que planeaba Beldarrain hubiese liberado Bilbao? Es muy difícil sostenerlo. ¿Hubiese sido una catástrofe? No lo sé. Pero hoy todavía es este episodio de la guerra que más remordimiento me causa. ¿Debí ordenar a Beldarrain que hiciese la operación por encima de las directrices del mando? No lo estimé conveniente por no perder la unidad de dirección indispensable en aquellos momentos. Pero un deber de lealtad me obliga a consignar estas impresiones”.

Reflexión o disonancia cognitiva de Aguirre

Las palabras de Aguirre nos llevan a hacernos una importante pregunta ante la actuación de Beldarrain. ¿Muestra esta opinión del presidente una mera reflexión o una disonancia cognitiva?

Si mostrase una reflexión, Aguirre estaría acertando en su intento de convencer al Gobierno de la República (a quién va dirigido el informe) de que no estimaba conveniente la acción de Beldarrain por no perder la unidad de dirección necesaria en aquellos momentos. Aguirre, como consejero de Defensa del Gobierno vasco, ya no tenía el control total de las tropas republicanas vascas desde mayo de 1937. El mando recaía ahora en el general en jefe Gámir Ulibarri, que sí mantenía el poder de decidir.

Si Aguirre mostrase una disonancia cognitiva, se estaría enfrentando ante un sentimiento de inseguridad por haber tomado la decisión de no permitir a Beldarrain el llevar a cabo su operación. Entre las dos opciones disponibles del presidente, permitir o no permitir la operación, la segunda opción le produciría durante toda la guerra la inquietud de no haber acertado con la decisión.

En todo caso, Beldarrain, como lo recoge en su Historia crítica, siempre fue consciente de que con su acción no se iba a conseguir un cambio de signo en la marcha de los acontecimientos militares. Pero también de que no era una locura flanquear al enemigo en semejante circunstancia:

“Quizá la mejor ocasión que se nos presentara en toda la guerra. No sería una acción milagrosa, pero sí podría resultar importante el retrasar el avance enemigo”.

El presidente Aguirre y la pérdida de Bilbao

La pérdida de la ciudad fue un acto con consecuencias indeseadas para la causa de la República. En pocos meses se perdería todo el Frente Norte republicano, el comienzo del fin de la Guerra Civil. Al presidente Aguirre la pérdida de Bilbao le creó remordimientos y un sentimiento de responsabilidad personal. Sabía que su deber de lealtad a la causa vasca le obligaba a intentar defender la ciudad. ¿Pero cómo iba a hacerlo si llevaba tiempo negociando con el enemigo la rendición de su ejército? (3)

Notas

(1) Beldarrain, Pablo, Historia crítica de la guerra en Euskadi (1936-37), Oñati, Intxorta 1937 Kultur Elkartea, 2012. La fotografía “Proyecto de golpe de mano” que reproducimos, pertenece a este ensayo, pág. 354.

(2) Esta unidad tomó parte en la batalla de Villarreal en diciembre de 1936 y algunas de sus compañías tuvieron un protagonismo principal en los asaltos a las cárceles de Bilbao el 4 de enero de 1937.

(3) Véase Cándano, Xuan, El Pacto de Santoña (1937), la rendición del nacionalismo vasco al fascismo, Madrid, La esfera de los libros, 2006.

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