El explorador Manuel Iradier y Bulfy

El explorador Manuel Iradier y Bulfy nació en Vitoria en 1854. En conmemoración del centenario de su nacimiento, su ciudad natal dedicó una gran atención a esta efeméride. En palabras propias del explorador:

Que sería del hombre si olvidamos la realidad donde se mueve, el suelo que pisa, la tierra que lo sostiene.

El explorador Manuel Iradier y Bulfy

El explorador Manuel Iradier y Bulfy

Antecedentes de una aventura por África

Desde el siglo XV los descubrimientos se desarrollaron con rapidez. No obstante, los europeos no se aventuraron a conocer el África interior hasta el siglo XIX. Solamente en la costa africana se escalonaban una serie de factorías dedicadas a toda clase de comercio y a la trata de esclavos. El interior de África tropical era como un vasto desierto desconocido.

En 1788 se fundó en Londres la British African Asociation y medio siglo después la Royal Geographical Society. Ambas sistematizaron las exploraciones lo que dio lugar a la puesta en acción de todo un plan de valiosos descubrimientos. El naturalista escocés Mungo Park fue el primer explorador moderno de África. El médico David Livingstone, también escocés, fue quien popularizó las expediciones. A partir de ellos se realizaron cientos de exploraciones cuidadosamente organizadas y protegidas por gobiernos, entidades o sociedades científicas y comerciales.

Conocer lo desconocido

El 6 de julio de 1854 nació en Vitoria Manuel Iradier y Bulfy. Su padre Valentín era vitoriano y su madre Amalia era bilbaína. Los Iradier eran una antigua familia vasca y los Bulfy procedían de la zona de Flandes, en Bélgica. Al uso aldeano vasco, Manuel fue bautizado al día siguiente de nacer con tres nombres: Lucio Fermín Manuel.

Desde joven Iradier dio libertad a su vocación de viajero y explorador de lo desconocido, inspirado en lejanos viajeros vascos que fueron a Indias. En 1870 creó un plan de itinerario para explorar África. Los antecedentes más remotos que esgrimió Iradier para su aventura por el África ecuatorial, procedían de la presencia portuguesa.

El camino debía comenzar en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y seguir de sur a norte a través de todo el continente, para concluir en Trípoli (Libia). El recorrido calculado ascendía a 12.593 kilómetros. Este proyecto de itinerario fue presentado el 24 de abril de 1870 a la junta de la Sociedad Viajera, entidad que él mismo había creado. El plan fue aprobado por unanimidad. El 21 de octubre de 1871 el plan fue ratificado, corregida su redacción y distribuido su texto bajo el lema “conocer lo desconocido”.

Iradier en el interior de las cuevas de Goro

Iradier en el interior de las cuevas de Goro

La Exploradora

El 26 de febrero de 1871 se acordó transformar el organismo y el funcionamiento de la Sociedad Viajera. La entidad pasó a llamarse La Exploradora. La junta directiva la componían Iradier como presidente, Eduardo de Velasco como secretario y Enrique Irabien como tesorero. En la sociedad se estudiaban con precisión científica los métodos de exploración con ayuda de los relatos procedentes de viajes africanos. Se crearon tres secciones: geografía, historia natural y medicina.

Para finales de 1871 Iradier someterá a votación de la junta una memoria que recogerá los estudios de los principales viajes realizados hasta entonces a África, con sus resultados y sus defectos. El motivo de esta memoria es el de trazar un itinerario definitivo de exploración al continente africano y analizar todas las consideraciones encaminadas a poner en orden las actividades de la sociedad La Exploradora.

Stanley supongo…

El primer periodo de estancia del corresponsal y explorador Henry Stanley en España comenzó en 1868. Un segundo periodo coincidió con el inicio de la Tercera Guerra Carlista en 1872. Entre estos dos periodos en España, Stanley había realizado una expedición a África para encontrar al médico escocés Livingstone en noviembre de 1871.

Hasta 1873 Stanley ejercerá de corresponsal de varios periódicos anglosajones en España. Al desarrollarse gran parte de la contienda en el País Vasco y Navarra, Stanley se trasladó a Vitoria para vivir más de cerca los acontecimientos. Manuel Iradier, que contaba 18 años, logró entrevistarse con Stanley para exponerle su plan africano:

Stanley.-Su proyecto es grandioso y realizable, y su edad, la más conveniente.

Iradier.-¿Qué más puede hacer falta?

S.-Dos cosas importantes: dinero y dinero.

I.-He calculado el presupuesto de gastos en 20.000 duros.

S.-Es suficiente, dada la organización que imprime a la expedición; pero ¿cuenta con ellos?

I.-Espero que me los facilite el Gobierno español y las sociedades científicas del país.

S.-¿Por qué no empieza usted la expedición por el Golfo de Guinea, frente a las posesiones españolas?

I.-Temo que el clima comprometa el éxito de la empresa, y para pensar así me apoyo en recientes catástrofes.

S.-¿Y si no pudiera usted reunir los 20.000 duros que necesita?

I.-Entraría por el Golfo de Guinea, hacia el interior, para lo cual me basta con 20.000 pesetas.

S.-¿Alcanzaría usted el Océano Indico?

I.-No. Mi intención es llegar a los Grandes Lagos, vistos por Burton y Speke.

S.-Si quiere usted estimar el consejo de un viejo africano, realice primero este proyecto, que luego yo le garantizo que encontrará los recursos que necesita para llevar a cabo su gran obra de exploración.

Dibujo realizado por Manuel Iradier y Bulfy

Dibujo realizado por Manuel Iradier y Bulfy

El explorador Manuel Iradier y Bulfy

El País Vasco fue escenario de la Tercera Guerra Carlista. La ciudad de Vitoria quedó en territorio liberal a un paso de los frentes de guerra. Con el recrudecimiento de los combates y las bajas que se producían, comenzó el reclutamiento entre los jóvenes de la ciudad. El 14 de octubre de 1874 Iradier, alistado en un batallón de reserva, habló ante la junta de La Exploradora:

Pienso verificar un viaje de exploración, que costearé yo, por los países inmediatos al Golfo de Guinea con objeto de ver el terreno de cerca y adquirir la práctica y conocimientos necesarios que están fuera del cálculo teórico, a fin de poder realizar a mi regreso los pensamientos de la sociedad con mayores probabilidades de éxito. Yo me aburro en este país; la guerra sería lo único capaz de prorrogar mi marcha, pero esta guerra es fratricida, no obedece al honor mancillado, sino a la ambición; esta noche haré la última guardia. Cambiaré el Remington por los útiles geográficos y partiré.

En reconocimiento de un gran explorador

Aparte de las obras documentales que dejó el explorador Manuel Iradier y Bulfy, se han escrito varios estudios y ensayos sobre su vida y sus viajes. Desde hace años una sociedad excursionista y una logia masónica llevan su nombre.

Pero quizás lo más llamativo sea la creación de un vodka y una ginebra cien por cien artesanales llamadas Iradier y Bulfy. Con un diseño llamativo en la forma de sus botellas y unas etiquetas dignas de colección, las bebidas son un homenaje a las expediciones de Iradier y Bulfy, inspiradas en los aromas del cacao de África Ecuatorial, de la pimienta de Guinea y del jengibre.

Vodka y ginebra Iradier y Bulfy

Vodka y ginebra Iradier y Bulfy

Notas

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