Cine de propaganda soviético en la GCE

Con el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia en 1917 se creó la URSS. Tres grandes organismos detentaron todo el poder político comunista en la Unión Soviética: la oficina directora del Partido Comunista o politburó, el propio gobierno soviético y el comité ejecutivo de la 3ª Internacional Comunista (Komintern). Ésta última extendió el ideario de la revolución comunista por medio del cine de propaganda soviético en la GCE.

La Internacional Comunista, conocida como la 3ª Internacional o Komintern, fue una organización comunista internacional, fundada en 1919 por Lenin y el Partido Comunista. Agrupaba a partidos comunistas de distintos países y su objetivo era el de extender el ideario de la revolución por el mundo por medio de:

  • Supresión del sistema capitalista.
  • Establecimiento de una dictadura del proletariado y de una república internacional de los soviets.
  • Abolición de las clases sociales.
  • Realización del socialismo como primer paso a una sociedad comunista.
Film soviético Tchapaief, el guerrillero rojo

Film soviético Tchapaief, el guerrillero rojo

Un antecedente: El acorazado Potemkin y Sergéi Eisenstein

Sergéi Eisenstein dirigió en 1925 la película muda El acorazado Potemkin, en homenaje a la revolución bolchevique acaecida en 1917. Está basada en hechos reales ocurridos en el puerto de Odesa, en la actual Ucrania, en junio de 1905. Los marineros del acorazado Potemkin decidieron sublevarse hartos ya de los malos tratos sufridos por la oficialidad.

En 1935 la película fue exhibida en los cines de Barcelona entre grandes polémicas. La razón, su prohibición por casi todos los gobiernos de otros países europeos. Los empresarios no deseaban este tipo de cine soviético, pero los sindicatos catalanes, sí. Las autoridades de la Segunda República censuraron secuencias y prohibieron proyecciones.

La película cuenta con una de las escenas más famosas en la historia del cine, cuando la tropa cosaca zarista intenta sofocar la revuelta y dispara contra la gente que apoya a los marineros sublevados. Una madre muere alcanzada por una bala mientras su coche de bebé rueda escaleras abajo.

La Internacional Comunista del cine

En 1926 se creó en Berlín la Internacional de actores y la Unión Pan-alemana de cineastas, consiguiendo a su vez la creación de una Internacional del cine. De esta forma, la Comisión Agit-pro comunista se apoderaba de la imaginación del público por medio de la imagen, de la escena y de la pantalla.

El Comité del cine revolucionario y la sección española de la Unión Internacional del Teatro y Cine Revolucionario se constituyeron en España en 1932. Publicaban la revista Cine de los Proletarios. Este mismo año en Madrid la entidad Proa Filmófono comenzó a distribuir las siguientes películas de la productora soviética Sovkino:

  • El acorazado Potemkin
  • La línea general
  • La tempestad sobre Asia
  • La madre
  • La evasión

Todas ellas de propaganda puramente bolchevique, fueron proyectadas en casi todo el país, particularmente en Cataluña.

En septiembre de 1934 se estableció en Barcelona la entidad cinematográfica Unión Films, dedicada especialmente a la distribución de películas de propaganda soviética. Aún así, en este año la URSS tenía en España una cuota mínima de 0,4% en importación de filmes frente al 52,7% de los EEUU.

Manifiesto comunista de Karl Marx

Manifiesto comunista de Karl Marx

El cine soviético al comiezo de la Guerra Civil

Antes de la Guerra Civil el cine soviético estaba fuera de los circuitos comerciales, catalogado como propagandístico. Pero con el inicio de las hostilidades el ideario revolucionario acaparó casi todos los aspectos de la sociedad española, incluido el cine. Y más en noviembre de 1936 cuando el ejército franquista se disponía a tomar Madrid. El Gobierno republicano se trasladó a Valencia ya que la caída de la capital parecía inminente.

Entonces llegó la ayuda de las Brigadas Internacionales y se pudo frenar en última instancia el avance rebelde en los arrabales de Madrid. Estas brigadas estaban formadas por voluntarios antifascistas llegados de paises de todo el mundo y auspiciados por la Internacional Comunista controlada por la Unión Soviética. La llegada de estos brigadistas afectará tanto al aparato militar como al político dentro del territorio republicano. El cine soviético será su principal medio de propaganda.

Relaciones diplomáticas de la Segunda República y la URSS

La Segunda República no tenía relaciones diplomáticas normalizadas con la URSS. Hubo que esperar a que estallase la Guerra Civil para que, a finales de agosto de 1936, se acreditase ante el gobierno de España su primer embajador, Marcel Rosemberg. Con él vendrían el agregado militar Vladimir E. Gorev, y el naval, Nikolai Kuznetsov. Estos eran los primeros de una larga lista de asesores militares soviéticos que comenzarían a llegar en breve.

Teniendo conocimiento de la existencia de un gobierno autonómo, la Generalitat de Catalunya, dentro del estado republicano, el Politburó soviético (comité central del Partido Comunista) nombró el 21 de septiembre a Antonov-Ovseenko cónsul general en Barcelona. El 3 de octubre el nuevo cónsul presentó sus credenciales ante el presidente catalán Lluís Companys.

Para esas fechas ya se había aprobado en Cortes el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Después de lo acaecido en Cataluña, poco después dos representantes soviéticos se acreditaron en Bizkaia ante el gobierno vasco del presidente Aguirre. Uno era el representante diplomático, Iosif Tumanov, y otro el militar, Kirill Janson. Ambos participarían a finales de 1936 junto con los mandos del incipiente ejército vasco en la primera reunión para preparar un ejército de maniobra que pudiera ejecutar operaciones de cierta envergadura.

Dibujo franquista que representa el comunismo en España

Dibujo franquista que representa el comunismo en España

El cine de propaganda soviético en la GCE

La Unión Soviética utilizará desde sus inicios el cine como arma de propaganda. Durante los años treinta del siglo pasado su cine se enmarcará dentro de la corriente del realismo socialista, con la exaltación del héroe positivo individualizado. Sus características fueron las siguientes:

  • El héroe era a la vez un ejemplo a seguir y un modelo de vida.
  • Un símbolo comunista soviético fue la máquina como signo de la mecanización del campo. El tractor pasó a ser protagonista de películas y carteles.
  • La conjunción entre el hombre y la máquina se erigió como uno de los temas preferidos de la propaganda soviética.

De esta mezcla entre ideología y propaganda surgieron películas de gran calidad que llegaron a España durante la Guerra Civil. Serán utilizadas tanto en el frente como en la retaguardia. Aunque proyectadas con fines propagandísticos, su finalidad será el de difundir el modelo de estado soviético. Y España fue en este aspecto un banco de pruebas propicio, al igual que lo fue en otros aspectos como por ejemplo, el militar.

En noviembre de 1936 las películas soviéticas alcanzaron su cénit. El documental bélico La patria os llama y la película Tchapaief, el guerrillero rojo se proyectaron sin competencia. Entre noviembre de 1936 y enero de 1937, las salas concentraron el 34% del total de películas soviéticas vistas durante la Guerra civil. Por cada tres películas de otras nacionalidades había una película soviética. La prensa acogió estas proyecciones con aceptación. Los héroes socialistas se hicieron populares entre las masas de trabajadores y milicianos.

El cine soviético en territorio vasco

Los diplomáticos rusos acreditados en España hicieron una eficaz labor propagandística por medio del envío de materiales culturales de claro contenido político. A Bizkaia llegaron los himnos soviéticos que acompañaban a los batallones de milicianos vascos cuando estos partían hacia el frente. También libros, carteles y revistas que se leían en los períodos de descanso y reorganización. Las películas Tchapaief, Los marinos de Kronstadt, El acorazado Potemkin y La patria os llama se veían en cines bilbaínos como El Coliseo Albia.

Tumanov sería el encargado de llevar a cabo esa tarea, estableciendo las normas para ejercer una propaganda eficaz. Se encargó a través de su traductor de componer los textos de las citadas películas. Los soviéticos recibían los suministros por vía aérea desde Francia: el correo diplomático, propaganda comunista, armas, algunos repuestos militares, cartas, cigarrillos y chocolate.

Film soviético Los marinos de Kronstadt

Film soviético Los marinos de Kronstadt

K Sobitiyam v Ispanii

La propaganda soviética en el verano de 1936 dio instrucciones a los cámaras Roman Karmen y Boris Makasséiev de acudir al frente norte republicano, concretamente a Gipuzkoa, donde fueron recibidos por los líderes comunistas locales. No tuvieron problema en recoger con sus cámaras el ambiente claramente revolucionario de la provincia. Grabaron imágenes de controles de carretera a cargo de milicias no uniformadas, un bombardeo en la playa de la Concha de San Sebastián y escenas de la vida cotidiana.

Después recibieron instrucciones de marchar. No volverían al País Vasco hasta la primavera de 1937, en que recalaron en Bilbao para recoger las noticias de la ofensiva franquista de Mola. Sus grabaciones, Sobre los sucesos de España, K Sobitiyam v Ispanii, se emitió entre septiembre de 1936 y julio de 1937.

Notas

 

 

 

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