Cándido Saseta, ¿murió asesinado en Asturias?

El 23 de febrero de 1937 moría en Asturias, al frente de sus tropas, Cándido Saseta. Había sido enviado allí como comandante de la 2ª Brigada Expedicionaria vasca durante la segunda ofensiva de Oviedo en la Guerra Civil española.

La muerte de Saseta siempre ha estado rodeada de un halo de misterio. Su cuerpo nunca fue recuperado, al igual que los de muchos soldados que le acompañaban ese día. El lugar donde perdieron la vida fue llamado el «pradón de los vascos» por los lugareños del concejo de Las Regueras en Asturias. El pradón ha quedado para la posteridad como un símbolo en recuerdo de todos los combatientes vascos y asturianos que lucharon en las dos ofensivas de Oviedo.

Fosas de Areces

Fosas de Areces

Las ofensivas republicanas contra Oviedo

En enero de 1937 Francisco Ciutat, comandante del estado mayor del Ejército Republicano del Norte, bajo el mando del general Francisco Llano de la Encomienda, planeó la segunda ofensiva contra Oviedo. Las fuerzas franquistas resistían en la ciudad, casi cercada salvo por una franja de tierra en forma de pasillo que la comunicaba con la localidad de Grado, ya en zona rebelde.

La primera ofensiva contra Oviedo se había realizado en octubre de 1936 y terminó en derrota. En esta segunda ofensiva el comandante Ciutat proyectaría unas operaciones militares que culminarían en otra derrota republicana. Además, supusieron el sacrificio de muchos soldados. A la pérdida de vidas humanas, hubo que añadir que la ofensiva también debilitó a las tropas vascas que fueron enviadas a Asturias. Estas tropas serían necesarias pocos meses después para la resistencia de Bizkaia, vanguardia oriental por la que atacarían los franquistas el 31 de marzo de 1937.

El propio Ciutat dirigió la operación. Pero el estado mayor del Ejército republicano vasco, controlado por el Gobierno de Euzkadi, se oponía a ella. Dos eran los motivos más importantes:

  • Uno residía en que Llano de la Encomienda mantenía unas relaciones muy tirantes con este gobierno, sobre todo después de la ofensiva republicana sobre Vitoria que terminó con la derrota en Villareal.
  • Otro era de índole político, ya que el Partido Nacionalista Vasco, mayoritario dentro del Gobierno de Euzkadi, se oponía al envío de tropas vascas fuera de su territorio.

Al final el Ejército vasco organizó dos brigadas expedicionarias que lucharon en Asturias. Allí encontró la muerte el comandante Cándido Saseta, al mando de una de las brigadas. Por alguna razón desconocida, Saseta intuyó antes de su partida que se dirigía a una muerte segura.

Aportación vasca a Asturias

El 15 de febrero de 1937 la División Expedicionaria de Euzkadi fue enviada a Asturias. Al mando de la misma estaba el capitán de Miñones de Bizkaia Eduardo Vallejo. Quedaba formada por las siguientes unidades distribuidas como se detalla a continuación:

  • Puesto de mando en las Escuelas de Riera, en Trubia.
  • Primera Brigada, al mando de Benito Rehola, plana mayor en Las Caldas. Batallón Perezagua (PCE), en Las Caldas, Batallón Rusia (JSU), en La Mortera, Feleches y Planareda, Batallón Isaac Puente (CNT), en Las Caldas y Batería de artillería de 7,5, en Las Caldas.
  • Segunda Brigada, al mando de Cándido Saseta, plana mayor en Báscones. Batallón Euzko Indarra (ANV), en Trubia (la 1ª compañía en Llera), Batallón Amayur (PNV), en Fuejo, Batallón Prieto (UGT), en Pintoria y Batería de artillería de 7,5, en Báscones.
  • Compañía de ametralladoras del batallón Ariztimuño (PNV), en Trubia.
  • Compañía de máquinas de acompañamiento a la infantería, en Trubia.
  • Sección de artillería de 12,7, en San Esteban.
  • Compañía de transmisiones, en Trubia.
  • Intendencia y Sanidad, en Gijón.

Los vehículos blindados

La aportación vasca a la ofensiva de Oviedo también comprendía grandes cantidades de material de guerra. Desde cientos de proyectiles de cañón hasta miles de proyectiles de fusil y ametralladora de todos los calibres, además de granadas y estopines. Quizás una de las aportaciones más desconocidas hoy pero que en su día tuvieron una gran significación fue el envío a Asturias de vehículos blindados. Éstos habían llegado el 1 de noviembre de 1936 al puerto de Bilbao desde Leningrado en el mercante soviético Andreiev.

El 14 de febrero el estado mayor del Ejército del Norte ordenaba el envío de todos los vehículos blindados bajo control del Ejército vasco:

  • diez carros A.A.C. soviéticos (con un cañón de 45 m/m. y dos ametralladoras de 7,62).
  • cinco carros A.A. soviéticos (con una ametralladora de 7,62).
  • cuatro orugas Trubia y dos tractores.

Los carros efectuaron su marcha por carretera y el resto por ferrocarril, llegando el 16 de febrero a la localidad de Noreña.

Cándido Saseta y el mito de la 2ª Brigada expedicionaria

A las cinco de la mañana del 21 de febrero de 1937, precedido de una gran preparación artillera, comenzó la ofensiva sobre Oviedo. La 1ª Brigada vasca, bajo el mando de Benito Rehola, antiguo sargento de la Guardia de Asalto que ya había tomado parte en la ofensiva de octubre de 1936 con las tropas vascas, atacaba y cumplía sus objetivos en el sector de San Claudio. El batallón Perezagua tomaba al asalto el pico del Pando y lo fortificaba en espera de los contraataques enemigos. El batallón Isaac Puente tomaba Cimadevilla pero tenía que replegarse ante el empuje franquista. Y el batallón Rusia llegaba a la ermita de San Claudio.

Cándido Saseta

Cándido Saseta

Al frente de la 2ª Brigada vasca se encontraba el comandante Saseta, militar profesional de ideología nacionalista vasca. Su misión consistía en conseguir que su brigada cruzase el río Nalón y tomar después las aldeas de Valduno y Premoño. Pero al mediodía Saseta se desesperaba al ver que su brigada no había terminado de pasar el Nalón. Había que enlazar con la Brigada santanderina del comandante José Gallego. Esta brigada ya había alcanzado su objetivo del Pico del Arca, para así poder cortar el pasillo de tierra que unía Grado con Oviedo. Por fin a las tres de la tarde se tomó la aldea de Premoño.

Los ataques a las posiciones enemigas

Anochecía cuando los tres batallones se dirigieron hacia los objetivos asignados. El Prieto al Murio, el Euzko Indarra a La Parra y el Amayur a la aldea de Areces. A las nueve y cuarto el Amayur informó por radio que dos de sus compañías no habían podido conquistar su objetivo. Las compañías tuvieron que retirarse para no quedarse copadas.

A las once menos veinte Saseta se acercó a las posiciones de primera línea para liderar el ataque. Se percató de que no era factible realizarlo esa noche. Durante la misma, ocurriría el incidente con el batallón Prieto, el cual llegó hasta la posición del Murio pero no pudo tomarla, cundiendo el pánico entre los soldados. Saseta, consciente de que la retirada de este batallón hacía peligrar toda la línea de ataque, habló por radio y amenazó con fusilamientos si el Prieto se retiraba. No sirvió de nada y el batallón se retiró en desbandada. El batallón Euzko Indarra tuvo que cubrir el terreno dejado por el batallón socialista.

La 2ª Brigada no dejó de atacar durante todo el 22 de febrero. Al final del día el batallón Amayur logró ocupar Areces, pero a las cinco de la mañana del 23 de febrero sufrió un fuerte contrataque. Saseta dio orden de que se contactase por radio con Ciutat. Necesitaba saber si éste iba a cumplir el plan de ataque inicial de enlazar con la Brigada santanderina. En caso contrario, Ciutat debería retirar a la 2ª Brigada, ya que ésta no podía mantener los objetivos de Areces y el Murio.

Sin haber recibido respuesta, Saseta se desplazó a las nueve menos cuarto a la aldea de Areces desde su puesto de mando.

La muerte de Saseta, un misterio sin resolver

Al mediodía comenzó el contrataque franquista a Areces. El batallón Amayur defendió la aldea hasta que la situación se hizo insostenible. El batallón Euzko Indarra no pudo llegar en auxilio del Amayur, el cual tuvo que replegarse. En la desastrosa retirada a través de un gran prado, Saseta fue herido de gravedad. Hasta la noche no se supo que había muerto. Algunos soldados dijeron que fue en Areces, otros que en Premoño, otros que cerca del río Nalón en Valduno. Pero según unos partes de radio aparecidos años después, algunos soldados que estaban junto a él aquel día en el pradón, dijeron que fue asesinado.

Cómo, por qué y por quién sigue siendo un misterio que quizás nunca sea desvelado. Las dos brigadas vascas siguieron combatiendo durante el mes de marzo en suelo asturiano. A finales del mismo, fueron reclamadas para defender Bizkaia del ataque franquista.

Notas

 

6 pensamientos en “Cándido Saseta, ¿murió asesinado en Asturias?

  1. Los restos del comandante Candido Saseta Etxeberria fueron exhumados junto a un camino en Areces en el año 2008 por la Sociedad Aranzadi a petición familiar.
    El enterramiento fue indicado por un testigo presencial y la fosa individual estaba a unos 30 cm de profundidad y los restos estaban boca abajo y con los brazos extendidos.
    Entre los restos de hallaron una serie de objetos, una pluma estilográfica, dos mecheros y un disco metálico a modo de placa de identificación con el número 857.
    Trasladados los restos al laboratorio forense de la UPV de San Sebastian es identificado y entregado a su familia en 2009 para ser enterrado con honores en el cementerio de Hondarribia.
    Jesús Pablo Dominguez de Crónicas a pie de fosa y Aranzadi.

      • Ahora mismo no dispongo de datos técnicos sobre si fue posible el analisis ADN y el resultado, pero cuando éste no se puede realizar por degradación de las muestras, se hace por análisis osteológico, es decir por un estudio de los huesos. Los restos hallados en la fosa de Areces corresponden con una persona que medía, “de conformidad las medidas de los huesos largos de las extremidades inferiores, la estatura estimada es de 156 a 159 cm”. Esta medida corresponde con Cándido Saseta según su ficha militar.
        De todas formas, no es práctica habitual el entregar restos a familiares si no se está “casi” totalmente seguro, pues una identificación “completa” al 100% no se da ni siendo positivo el ADN. En éste caso, fue entregado a su sobrina Arantza Saseta.
        Aparte de eso, el testigo directo que enterró su cadáver en 1937 dice que fue fácil reconocerle por “ser el único que llevaba uniforme militar” y el lugar de enterramiento era conocido desde siempre como la “tumba” de Cándido Saseta.
        Un saludo compañero.

    • Lo que queremos aclarar es que no se pudo demostrar al cien por cien que los restos hallados fueran los de Saseta, sobre todo debido a la degradación que habían sufrido en el sitio donde estaban enterrados.

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