Bilbao, ciudad republicana el 18 de julio de 1936

Bizkaia, una de las provincias de mayor riqueza económica en España, y su capital Bilbao no podían quedar al margen de los planes de alzamiento nacional que los sublevados contrarios a la República española tenían preparado para el 18 de julio de 1936. Los sublevados optaron por hacer uso en esta provincia del plan que habían de aplicar en el resto de la República: un alzamiento encabezado y dirigido por fuerzas militares, apoyado en todo momento por elementos civiles comprometidos.

En la provincia de Bizkaia desde que se implantó la Segunda Republica los partidos de derecha adolecían de una representación política fuerte para enfrentarse con sus enemigos políticos. No así estos, que contaban entre sus líderes más destacados a Indalecio Prieto para el socialismo, Dolores Ibarruri para el comunismo y José Antonio Aguirre para el nacionalismo vasco. La derecha vizcaína se apoyaba en los tres partidos de derecha con más peso, Comunión Tradicionalista, Falange Española y Renovación Española.

Bilbao, ciudad republicana el 18 de julio de 1936

José Echevarría Novoa, gobernador civil de Bizkaia y de Izquierda Republicana, fue el principal enemigo declarado del alzamiento nacional y dirigió la defensa del orden gubernamental desde el mismo día 18 de julio, con apoyo del orden público provincial (Guardia Civil, Guardia de Seguridad y Asalto, Carabineros y Guardia Municipal de Bilbao), cuyos mandos se decantaron por su apoyo incondicional a la República.

Las fuerzas militares en la provincia eran muy escasas numéricamente, reducidas al batallón de montaña Garellano nº 6, cuyos efectivos no pasaban de 300 soldados, minados además políticamente por la labor realizada por el jefe al mando del batallón, teniente coronel Joaquín Vidal Munárriz, enemigo declarado del movimiento nacional y garante del Frente Popular.

De civil, el presidente Aguirre, y con uniforme, Vidal Munárriz, jefe de la 2ª División del Ejército vasco en 1937

De civil, el presidente Aguirre, y con uniforme, Vidal Munárriz, jefe de la 2ª División del Ejército vasco en 1937

El plan de los militares

El plan de los militares que apoyaban el alzamiento dentro del Garellano era sencillo: una vez organizados y encuadrados los elementos civiles comprometidos, estos tenían que obedecer la orden de concentrarse con muchas precauciones en lugares próximos al cuartel del batallón, de donde recibirían las armas una vez se hubiera sublevado este proclamando el estado de guerra.

El partido político que más va a aportar ideológicamente al movimiento nacional y al golpe de Estado en Bizkaia será el Partido Tradicionalista, histórico desde hace décadas en la provincia y con una fuerte implantación, que contaba con una fuerza paramilitar de 3000 requetés, de los cuales 1500 estaban ya preparados para el día en que se produjese el golpe de Estado.

El 18 de julio los elementos civiles del Frente Popular se fueron agrupando en sus distintas sedes y actuaron bajo las órdenes concretas de las autoridades gubernamentales. Mención aparte merece la no actuación del PNV en los sucesos del alzamiento, ya que se mantuvo a la expectativa y no decidió secundar al Gobierno republicano hasta el 19 de julio, cuando la situación estaba controlada por las fuerzas del gobernador civil.

El fracaso del alzamiento

Un hecho trascendental para el alzamiento iba a tener lugar en la noche del 18. El coronel sublevado García Escámez llamaba por teléfono desde Pamplona al gobernador militar Fernández Piñerua, y le ordenaba en nombre del general Mola que proclamase en Bilbao el estado de guerra, como ya se había hecho en Pamplona. Piñerua le contestó que no obedecería tal orden ya que sólo acataba las que procedían del general Batet, capitán general de la región militar norte. García Escámez le replicó que “si no proclamaba el estado de guerra, respondería con su cabeza de la sangre que aquí se derramase”.

Piñerua no perdió el tiempo y mandó celebrar una reunión de urgencia en el cuartel de Basurto con los jefes del batallón Garellano, de la Guardia Civil, de la Guardia de Asalto, de Carabineros y de Miñones. Piñerua fue el primero en hablar, dando su opinión contraria al alzamiento y actuando inteligentemente al aportar unos telegramas que dieron el resultado esperado al dar la sensación entre los presentes de que el Gobierno Republicano era dueño de la situación.

La Junta de Defensa

Una vez informado de lo ocurrido en la reunión, Echevarría Novoa ordenó a Vidal Munárriz que detuviera a los militares sublevados más comprometidos del batallón Garellano, quedando dominado el intento de alzamiento al desarticular el elemento militar sublevado. El 19 de julio Echevarría Novoa ordenó formar la Junta de Defensa mientras los sublevados seguían esperando la anhelada llegada de tropas que avanzaban desde la ciudad de Vitoria.

Pasados los momentos más difíciles en Bilbao para las autoridades gubernativas vizcaínas, el problema del avance de los sublevados desde Vitoria quedó controlado con el envío de columnas armadas al frente de Ochandiano. Por la mañana del 21 de julio los requetés recibieron la orden de disolverse, no quedándoles otras opciones que esconderse, pasarse a zona sublevada, ser detenidos en días y semanas posteriores, sufrir represión y prisión o ser asesinados.

Conclusiones

A partir de este momento, comenzó un ingente trabajo por parte de la Junta de Defensa vizcaína para organizar y armar a sus milicias y crear una fuerza de combate capaz de enfrentarse al organizado enemigo, que había sido derrotado en toda la provincia y en la capital Bilbao.

El motivo fundamental del fracaso de la sublevación fue que el requisito más importante para el triunfo de la misma, la proclamación del estado de guerra como hecho inicial del alzamiento en Bizkaia, no se llevó a cabo. Descartando la traición entre los elementos militares del batallón Garellano comprometidos en la sublevación, su propia indecisión al no aprovechar los momentos favorables con que contaron, les hizo no arriesgar y no valorar con exactitud la importancia de esos momentos decisivos.

Notas

2 pensamientos en “Bilbao, ciudad republicana el 18 de julio de 1936

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